Desde la implementación de la Jornada Única, la institución educativa ha buscado generar espacios que permitan a los estudiantes aprovechar de manera significativa el tiempo escolar y fortalecer competencias que trasciendan los aprendizajes estrictamente académicos. En este contexto surge el Centro de Interés de Ajedrez, inicialmente concebido como una estrategia complementaria y que, progresivamente, se ha consolidado como una práctica articulada al área de Matemáticas.
El ajedrez constituye una herramienta pedagógica que favorece el desarrollo de habilidades como la atención, la concentración, el razonamiento lógico, la planificación, la toma de decisiones y la resolución de problemas. De igual manera, su práctica contribuye al fortalecimiento de aspectos fundamentales para la convivencia escolar, como el seguimiento de normas, el respeto por el otro, la tolerancia, el reconocimiento de los resultados, el manejo de la sana competencia y la capacidad de compartir con los demás.
A partir del año 2025, la institución ha fortalecido esta iniciativa mediante la realización de campeonatos institucionales de ajedrez, generando espacios de participación en los que los estudiantes pueden poner en práctica sus aprendizajes, relacionarse con compañeros de diferentes grados y desarrollar valores asociados al juego limpio y al respeto por las reglas.
La intención institucional no se limita a la realización de competencias, sino que busca construir progresivamente una cultura del ajedrez dentro de la comunidad educativa. Para ello, se pretende ampliar la participación de los estudiantes, promover la práctica frecuente y convertir el ajedrez en una alternativa formativa para el aprovechamiento adecuado del tiempo libre.
De esta manera, el Centro de Interés de Ajedrez se proyecta como una estrategia que integra las dimensiones académica, personal y social del estudiante. Su articulación con el área de Matemáticas permite aprovechar el juego como recurso para desarrollar el pensamiento lógico y estratégico, mientras que su dimensión recreativa y competitiva favorece la convivencia, la autonomía y la participación.
En este sentido, el ajedrez se concibe no solamente como un deporte o juego de mesa, sino como una estrategia pedagógica y formativa que puede contribuir a la construcción de una comunidad educativa más participativa, reflexiva, respetuosa y capaz de asumir retos mediante el análisis, la planificación y la toma responsable de decisiones.